Creando entornos urbanos saludables a través del sonido

Con más de la mitad de la población mundial viviendo en núcleos urbanos, la reducción del ruido y el diseño de ecosistemas acústicamente agradables y saludables se ha convertido en un derecho de primera necesidad para el conjunto de la ciudadanía.

Mientras los parámetros de bienestar urbano se han limitado a una visión estética de la urbe, la necesidad de contemplar la vertiente del sonido se vuelve uno de los retos más importantes a la par que ambiciosos dentro del urbanismo. Más allá de la legislación con la que cuentan numerosas ciudades para reducir la contaminación acústica, desde Global Sound Lab abogamos por aprovechar el sonido de las ciudades no sólo como un elemento residual, sino como un auténtico recurso.

Pero, ¿cuál es el primer paso a seguir dentro del diseño sonoro urbano?

En primer lugar, es necesario hacer un diseño y estudio del sonido urbano mediante un mapeo sonoro. Pero, ¿qué significa realizar un mapa sonoro? El paisaje sonoro es una faceta dentro del diseño urbano capaz de reflejar las características tradicionales y culturales de un área determinada. De este modo, el concepto de paisaje sonoro tiene un impacto positivo directo en la identidad sonora de una ciudad y por tanto, en la imagen que tienen sus ciudadanos y visitantes.

A este respecto, numerosos estudios han demostrado que la exposición a paisajes sonoros naturales ofrece una amplia variedad de beneficios para la salud, incluyendo la reducción de los niveles de ansiedad, alivio del dolor y una recuperación más rápida.

Sin embargo, el dato anterior no debería ser un factor sorpresa. En efecto, nuestro cuerpo no ha sido capaz de asumir el repentino y creciente desarrollo tecnológico y la consecuente digitalización en los últimos años del mundo en el que vivimos.

De este modo, la naturaleza y lo que llamamos ‘sonidos biofílicos’ deben ser elementos que se fundan de manera armónica con aquellos generados por el propio entorno urbano. En suma, el paisaje sonoro pasa por un estudio previo de la geofonía, o elementos sonoros producidos por la naturaleza, y de la antrofonía, sonidos emitidos por la actividad humana.

Conscientes de los beneficios de implementar las novedades en mapeo sonoro en la ciudad, algunas urbes ya han llevado a la práctica algunas de estas ideas a través de novedosas iniciativas. A la cabeza de estas innovaciones se encuentran los países nórdicos con ciudades como Oslo, donde la planificación de las denominadas ‘zonas tranquilas’ se definen como soluciones al estrés de la incesante actividad de la ciudad.

En definitiva, el diseño sonoro urbano es una herramienta ideal para transmitir las características y particularidades que hacen de visitar una ciudad una experiencia única e inimitable. Sin embargo, no es menos importante el potencial que tiene el sonido en el bienestar y en la salud, el servicio más importante que un elemento puede ofrecer a la ciudadanía si se le presta la atención que merece.

Cada ciudad, lugar o espacio tiene una combinación de sonidos igual de única que una firma. ¿A qué suena tu entorno?

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