
Caminar y escuchar: la importancia de la escucha activa
Por Saúl Santolaria · Global Sound Lab

Ya sea volviendo del trabajo o de clases, la escucha atenta y consciente al caminar puede tener excelentes beneficios no solo a nivel físico sino también en el plano psicológico.
Quizás lo primero en lo que pienses cuando hablamos de caminar y escucha activa sea un bosque o un sendero en el campo. Sin embargo, a día de hoy, con más de la mitad de la población mundial viviendo en núcleos urbanos, la realidad es que lo anterior se convierte en algo bastante complicado para muchas personas.
"La naturaleza nos ha dotado de dos oídos y una sola boca para recordarnos que vale más escuchar que hablar." — Zenón
La solución más factible que encuentran muchas personas pasa por aprovechar los trayectos de ida y vuelta del trabajo. El simple hecho de ir a pie a un ritmo calmado y con la mente concentrada en percibir todos los estímulos que el entorno es capaz de ofrecer supone una actividad más que terapéutica.

Pese a lo que pueda parecer, esta actividad tiende a ser algo más difícil durante los primeros intentos. Lo que verdaderamente supone un reto para la mayoría de las personas es dejar a un lado la primacía que se le suele otorgar a la observación visual a fin de poder enfocarse plenamente en la escucha e identificación de todos los estímulos sonoros del entorno.
Beneficios de la escucha activa en naturaleza
Caminar mientras prestamos especial atención al sentido del oído se trata de una actividad muy beneficiosa. Llevar a cabo de forma regular la escucha atenta en la naturaleza facilita la desconexión del individuo de los problemas que le aquejan a diario, además de activar el cuerpo y la mente.
- Desconexión de los problemas cotidianos
- Activación del cuerpo y la mente
- Mejora de la comunicación interpersonal
- Favorece la empatía y la asertividad
¿Escucha activa en el trabajo?

Los expertos afirman que es posible ejercitar la escucha activa en actividades de nuestro día a día, como en el propio trabajo. La escucha activa no solo se limita a la apreciación de los sonidos del entorno, sino que también implica la atención con plena conciencia e interés en lo que la persona que tenemos delante nos está transmitiendo.
La puesta en práctica de estos ejercicios de escucha activa se traduce en numerosos beneficios: incremento de la motivación, la confianza entre grupos, mejora en la toma de decisiones y la resolución de conflictos.
Somos lo que escuchamos.
¿Te ha resultado útil?
Hablemos de tu proyecto sonoro
Transformamos la identidad de marcas, espacios y personas a través del sonido.
